Hace unas semanas envié un mail a todas las suscriptoras de mi lista de mujeres inquietas pidiéndoles ayuda. La pregunta fue la siguiente:

¿Tienes alguna inquietud o necesidad de la que quieres que escriba en mi blog? ¡Cuéntame!

¿Cuál es tu mayor inquietud ahora mismo?

Buscaba inspiración para crear contenido de valor para mi blog y entre las respuestas que recibí (¡¡gracias a todas!!) esta me hizo reflexionar y darme cuenta de que quizás había llegado el momento de hablar sobre un tema profundo e importante para mí.

“Gemma, te admiro por infinidad de cosas pero sobre todo y especialmente (y sobre ello va mi necesidad/inquietud) por cómo abordaste y has abordado, vivido y dado la vuelta a la enfermedad que tenia tu hija y también a lo que hiciste con tu madre. Todas la enfermedades que afectan a la mente sean del origen que sea desestabilizan a la persona y a su entorno. A mí me produce admiración q a pesar de haber tenido delante situaciones muy complejas en las que están implicados sentimientos y emociones fuertes y profundas has llevado adelante todo, y has creado un proyecto que implica mucha consciencia y tener la mente firme y clara.

¿Como lo conseguiste? Pienso que puedes aportarnos mucho con tu enfoque, tus impresiones, tus vivencias… para la personas que vivimos momentos complejos. Siempre agradecida 🙏🏻💝

Mujer inquieta, si en estos momentos de tu vida alguno de tus familiares están pasando por una situación delicada de salud física o mental quiero enviarte una buena dosis de amor y de fuerza. Sé como te sientes, comprendo tu dolor. Me llega tu tristeza.

El coaching y el mindfulness aparecieron en mi vida justo en el momento adecuado, vivía una situación personal muy dura y difícil cuando la vida me ofreció la maravillosa oportunidad de conocerme a mí misma.

“Conócete a ti mismo” -Sócrates

Empecé a formarme como coach para ayudar a los demás sin ser consciente de que a la persona a la que sin duda iba a ayudar más era a mí misma.

Mi madre arrastraba una dura enfermedad pulmonar con ingresos periódicos en la UCI, además de una esquizofrenia y un intento de suicidio.

Mi hija había perdido totalmente el contacto con la realidad debido al consumo de drogas.

A esto se le sumó el emprendimiento de mi nuevo proyecto profesional como Coach y mentora y la separación de mi compañero de vida (con el que llevaba 14 años).

Pocos meses más tarde mi madre fallecía y mi hija después de varios ingresos en psiquiatría tocó fondo y accedió a viajar a Mataró e ingresar en CITA, un centro de desintoxicación donde además de dejar de consumir, estuvo realizando terapias con caballos, yoga, deporte y sanando su alma con unos profesionales y compañeros excepcionales.

Durante esta larga etapa de adversidades tomé conciencia de la gran fortaleza del ser humano, de la naturaleza de la vida y de la importancia de aceptar las separaciones, los cambios, el dolor, la enfermedad y la muerte como parte de este jueguecillo llamado vida.

Comprendí que la enfermedad y la muerte forman parte de todo este engranaje, que no son problemas, sino adversidades y circunstancias naturales por las que cada una de nosotras vamos a pasar tarde o temprano.

Todos sentimos el dolor y el placer, todos enfermamos en mayor o menor medida a lo largo de nuestra vida, todos estamos en el mismo camino. Vamos en la misma dirección y hacia el mismo lugar.

Desde mi experiencia personal y profesional voy a recomendarte algunas acciones y tips para poder abordar y vivir la enfermedad de un ser querido de la manera más consciente y plena posible.

Así lo hice yo, acompañé a mi madre y a mi hija durante esos años desde el amor, la ilusión, la paciencia, la confianza, la compasión y la paz interior. Sostuve su enfermedad desde mi plenitud interior, me sentía profundamente plena y agradecida por poder estar a su lado, y a la vez aceptaba mi dolor y su dolor.

Desde este recuerdo comparto contigo las acciones que me ayudaron y que hoy por hoy me siguen manteniendo en mi propio camino consciente:

  • Formarme como Coach y pasar yo misma por un proceso de transformación personal y de autoconocimiento. Conocerme fue amarme, comprenderme y empoderarme.

  • Realizar el curso MBSR de Mindfulness. Cogí el hábito de meditar, de disfrutar del silencio y de vivir el presente con conciencia y aceptación. Integré que la vida es AHORA.

  • Leer, leer y leer, libros de psicología, Mindfulness, espiritualidad, coaching, Pnl, crecimiento personal, liderazgo…. Me empapé de grandes maestros, reflexioné, saqué mis propias conclusiones y sobre todo reafirmé en mí experiencias vividas desde niña.

  • Empezar a escribir mi blog me conectó con una parte mía totalmente dormida, me sirvió para limpiar y expresarme. Desperté mi creatividad mediante la escritura y superé la vergüenza de publicar mis posts y hacerme visible en las redes. Escribir es ahora una de mis pasiones.

  • Salir a correr por las mañanas para aclarar mi mente fue y sigue siendo mi mejor ritual: sudar, sentir mi corazón, respirar, sentirme viva. Mover mi cuerpo es mover mis emociones y renovar mi energía.

  • Conectar con la naturaleza, observar el amanecer, sentir el mar, el sol, los árboles, las flores… Fundirme con mi entorno me hizo sentir que era uno con todo. Recuerdo una mañana cuando volvía de correr, mi hija acababa de ingresar, miré una bonita flor de un color rosa fuerte, conecté profundamente con ella y recibí un precioso mensaje: Vive la enfermedad de tu hija desde la ilusión. ¡Así lo hice!

  • Dejarme ayudar por las personas que me querían y buscar buenos profesionales que ayudaran a mi madre y a mi hija. No querer abarcarlo todo fue vital para descansar, tener momentos para mí y recuperarme.

  • Seguir con mis rutinas de trabajo, amistades y ocio fue clave para que mi energía fuera creativa, positiva y llena de ilusión. Esta energía es la que mi madre y mi hija recibían de mí. Aún en los peores momentos sonreíamos.

Mujer inquieta, aquí te dejo 8 tips para que los practiques, los experimentes y los integres. Te aportarán luz y plenitud:

1. Acepta la realidad de lo que hay ahora en tu vida. Todo es impermanente, todo llega y todo pasa. Lo que te está sucediendo en esta etapa, sea agradable o desagradable, es un trampolín para crecer interiormente. Unos días antes de que mi madre volará eternamente sentí en mi corazón que había llegado su momento; acepté, solté, me liberé y la liberé, quería que mi madre volara en paz. Así lo hizo. Aquella madrugada de abril, sentada a su lado y agarrándole fuerte su mano, cerré los ojos y la vi alejarse volando con unas alas blancas enormes y una sonrisa preciosa, entonces le dije: –Vuela mamá, ¡vuela! y en ese instante abrí los ojos, y en ese instante dejó de respirar. No te resistas, lo que es, es.  Acepta el dolor, tus emociones y fluye. Recuerda que el dolor es inevitable pero que el sufrimiento es opcional.

2. Desea fuerte. Aceptar la realidad no significa dejar de soñar. Conecta con lo que es importante para ti y permítete visualizar tus deseos sin expectativas. Con una dosis de realidad sueña fuerte y visualiza tu mayores deseos. Todo lo que yo he materializado en mi vida lo he visualizado previamente en mi mente y he puesto la atención en ello. No dejes jamás de soñar. Elimina la palabra imposible de tu vocabulario.

3. Ten una intención. Cada noche conectada con tu amor interior pon el foco en tu intención, también escríbela con un rotulador bien grande en una cartulina. Mi intención era clara: Me merezco ver sanar a mi hija. Los psiquiatras en uno de sus ingresos nos dijeron que Marina padecía una grave esquizofrenia y que mezclado con el consumo de drogas era un caso de extrema gravedad. A mi me dio igual, no les creí, me permití desear a lo grande, poner el foco en mi intención y confiar en que mi hija dejaría de consumir y mejoraría. Así ha sido, el huracán ha pasado, ahora es momento de reconstruir y de sanar los daños interiores, ¡desde la ilusión!.

4. Enfócate en las posibilidades. Cada nuevo día es una maravillosa oportunidad. Cada amanecer está lleno de posibilidades infinitas. Cuando salía a correr por las mañanas me quedaba sostenida con los primeros rayos de sol, respiraba, agradecía y me decía a mí misma: Un nuevo día siempre está cargado de infinitas posibilidades. La vida en sí ya es un milagro. Valora y da las gracias por estar viva.

5. Rodéate de personas que crean en ti. En momentos difíciles necesitamos una buena dosis de energía y optimismo, por ello es importante elegir muy bien con quien compartir nuestros momentos. Protégete alejándote de las personas que son una carga para ti y empieza a pasar tiempo con personas bonitas, con las que puedas desahogarte y expresar tus emociones y tus necesidades.

6. Actúa desde el corazón. El amor es la medicina universal que lo cura todo, eleva conciencias y nos acerca a un profundo estado de paz interior. Recuerdo cuando la psiquiatra de mi hija me preguntó: – ¿Qué cree que necesita su hija? mi respuesta fue tajante: ¡¡AMOR!!. Recuerdo que a mi madre le contaba cuentos llenos de sabiduría y de mensajes de luz, a ella le encantaban, me escuchaba atentamente, reíamos y llorábamos juntas de amor, después le decía: –Mamá, para mí ahora eres lo mas importante. Hay muchas maneras de expresar el amor que todos llevamos de serie. Sé creativa y elige siempre el camino del corazón.

7. Confía siempre. Toda persona es completa, creativa y está llena de recursos. No podemos vivir la vida de nuestros padres, nuestros hijos o nuestras hermanas y amistades íntimas. Es importante comprender e integrar que ellos tienen una gran fortaleza interior y los recursos necesarios para gestionar lo que la vida les pone, sea agradable o desagradable. Les corresponde a ellos crearla y vivirla, ¡es su vida! Confía en ellos. Confía en la vida. Confía en ti.

8. Vive el AHORA (si te vas al futuro empieza de nuevo y ACEPTA). La vida es este instante; cierra los ojos, respira profundamente, siente tu cuerpo y tus emociones, agradece todo lo que ya tienes, vuelve a respirar, abre los ojos, sonríe. Quédate en este instante sostenida, todo está bien aquí y ahora. Esto es lo único real que tienes en este momento. Haz este ejercicio junto a tus seres queridos.

Mujer inquieta, conocerte es amarte. Amarte es cuidar de ti. Cuida de ti para poder cuidar de los demás.

Con amor 

Gemma

P.D: Deseo que este post te haya sido útil, si quieres compartir tu experiencia y/o tus inquietudes puedes hacerlo dejando tu comentario un poco más abajo. También puedes escribirme a mail@gemmapanades.com  ¡Contesto siempre con mucha ilusión!