Autoestima, amor propio y libertad interior: la diferencia que puede cambiar tu vida

Después de seis meses de viaje hacia nosotras mismas, cerramos cada edición de la Travesía 8 Espacios profundizando en dos conceptos que a menudo confundimos: la autoestima y el amor propio.

Y no es un tema menor.

Porque gran parte del sufrimiento que observo en muchas mujeres nace precisamente de esa confusión.

La autoestima tiene que ver con la valoración que hacemos de nosotras mismas.

Suele subir cuando sentimos que hacemos las cosas bien, cuando rendimos, conseguimos lo que nos proponemos, recibimos reconocimiento o nos vemos físicamente bien.

Y suele bajar cuando fallamos, no logramos lo esperado, nos comparamos o dejamos de cumplir ciertas expectativas.

La autoestima está condicionada por cómo nos vemos y valoramos.

Nace del personaje (ego).

Por eso fluctúa.

Sube y baja según los resultados, las circunstancias o la imagen que tenemos de nosotras mismas.

El amor propio, en cambio, permanece.

Nace del Ser.

Por eso es incondicional.

Está presente incluso cuando nos equivocamos, cuando no llegamos a todo, cuando no nos vemos bien o cuando la vida no sale como habíamos planeado.

La autoestima pregunta:

«¿Cuánto valgo?»

Y dice:

«Me gusto porque…»

El amor propio pregunta:

«¿Puedo seguir amándome cuando no me siento valiosa?»

Y dice:

«Me acepto, me respeto y me amo aunque…»

¿Sabes?

Cuando empezamos a cultivar nuestro amor propio ocurre algo precioso: recuperamos nuestra libertad interior.

La libertad de sentirnos completas, materialicemos o no nuestros sueños.

La libertad de poner límites.

De pedir ayuda.

De cambiar de opinión.

De respetarnos.

De elegir.

La libertad de ser quienes somos, más allá de las formas, la edad, los resultados, las expectativas sociales o las circunstancias de la vida.

Escribir estas líneas me emociona.

Me conmueve porque he visto a tantísimas mujeres separadas de sí mismas.

Sufriendo por cumplir sueños que no son los suyos.

Por alcanzar expectativas que, en el fondo, ni siquiera desean.

Por vivir vidas ajenas.

Por todas ellas.

Por ti.

Por mí.

Por nosotras.

Y recuerda:

La autoestima te impulsa a mirar hacia fuera.

El amor propio te invita a volver a casa, completa y libre.

Con amor,
Gemma.

PD: Si sientes que ha llegado el momento de volver a ti, de escucharte más profundamente y de cultivar una relación más consciente contigo misma, te invito a descubrir la Travesía 8 Espacios, un proceso de seis meses de autoconocimiento e integración interna.

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