Mujer inquieta, hoy vengo con muchas ganas de explicarte algo que seguro te ayudará a tomar consciencia de tus bloqueos, miedos e inseguridades.

Sé muy bien como puedes llegar a sentirte cuando tu Srta. Resistencia se adueña de ti.

De niñas nadie nos enseñó a mirar hacia dentro. A medida que fuimos creciendo aprendimos de forma automática a vivir hacia fuera, a buscar la felicidad y la plenitud en el exterior.

Éramos niñas vulnerables y necesitábamos la protección, la aprobación y el amor de nuestros padres, de los demás y del mundo para crecer y sobrevivir.

Así, a medida que algo nos hacía sufrir, nos íbamos poniendo capas para protegernos y para no sentir tanto dolor y, capa sobre capa, creamos poquito a poco a nuestra Srta. Resistencia.

Pero llegó un día en el que ya no éramos tan niñas. Crecimos más deprisa de lo que jamás imaginamos y esas capas que en su día nos protegieron, empezaron a molestarnos al impedir la conexión con nuestra verdadera esencia: nuestro Ser lleno de potencial, brillo, creatividad y amor.

Vivir desde la desconexión de nuestro Ser es algo que tarde o temprano pasa factura. Ese no es nuestro estado natural. ¿Te has parado alguna vez a observar a una niña pequeña? Te darás cuenta de cuál es su estado innato: vive el presente, goza, juega y ríe. No piensa en el que dirán ni en si lo hará bien o mal. ¡Disfruta y no se juzga a si misma!

 
 

¿Quien es tu Srta. Resistencia?

En mis sesiones y talleres utilizo a la Srta. Resistencia como una metáfora de un estado mental limitante, una protección que empezamos a crear en nuestra infancia y que puede aparecer en nuestra mente inconsciente con diferentes máscaras: la jueza, la víctima, la saboteadora, la perfeccionista, la autoexigente, la insegura…

La Srta. Resistencia vive desde el miedo, está anclada en creencias y mandatos que escuchó de sus padres, sus maestros, la sociedad, el mundo… de ahí que sin darse cuenta, viva desde el miedo.

Miedo a fallar, a suspender, a no ser suficiente, a hacer el ridículo, a ser criticada, no amada, no aceptada…

Ojo, es importante diferenciar el miedo biológico, una emoción natural y necesaria para sobrevivir porque nos avisa de un peligro real y puede llegar a salvarnos la vida, del miedo psicológico e inconsciente.

Este último es irreal, es como humo en nuestra mente y nos lleva a crearnos una película dramática dirigida por nuestra Srta. Resistencia. Está más que demostrado que la inmensa mayoría de estos pensamientos irreales y paralizantes no llegan a materializarse.

 

“Los límites, como el miedo, son a menudo una ilusión” -Michael Jordan. 

«Tanto si crees que puedes como si crees que no puedes, estás en lo cierto» -Henry Ford

 

Tus mayores resistencias están en tu mente y detrás de tus bloqueos y miedos hay una valiosa información.

Tomar decisiones y crear nuestra vida desde la Srta. Resistencia nos lleva a no hacer otra cosa que sobrevivir, sentirnos apagadas y vacías.

Así, atrapadas por ese vacío interior, vivimos desde el miedo, y cuánto más queremos salir de nuestra zona de confort, más aparece esta Señorita.

Cuánto más queremos brillar, más necesita apagarnos. Cuánto más queremos volar, más quiere protegernos.


Mujer inquieta, aquí tienes 4 pasos para gestionar tus resistencias internas: 

  1. Piensa en algo que quieres y deseas hacer hace tiempo y que postergas una y otra vez porque te da miedo, vértigo, pereza… O en algún pensamiento recurrente que te haga sentir pequeñita y te bloquee.

  2. Anota en un papel todo lo que te dice esta vocecita de tu mente inconsciente (Srta. Resistencia). Por ejemplo: «Es imposible cambiar de trabajo. No soy capaz de aprobar. No valgo para bailar/dibujar/cantar. Estoy demasiado gorda/delgada. Soy demasiado mayor/joven. ¿Quien me creo que soy?. Nunca podré conseguir mi sueño. No he nacido para esto. No soy lo suficientemente buena. Me quedaré sola para siempre. Nadie me quiere. Quien soy yo para escribir un libro…»

  3. Ahora al lado de cada pensamiento limitante escribe en mayúsculas qué emoción se despierta en ti. Por ejemplo: «No soy capaz de aprobar.» INSEGURIDAD. «Nunca podré hacerlo.» TRISTEZA. «Quien soy yo para escribir un libro» DUDAS, INACCIÓN.

  4. Toca invertir estos pensamientos limitantes. Vamos a darles la vuelta: «Es posible cambiar de trabajo. Soy capaz de aprobar. Valgo para bailar/dibujar/cantar. No estoy demasiado gorda/delgada. No soy demasiado mayor/joven. Puedo conseguir mi sueño. He nacido para esto. Soy lo suficientemente buena. No me quedaré sola para siempre. Me quieren. Soy capaz de escribir un libro…»

Deseo que estos 4 pasos te ayuden a tomar consciencia de esta parte tuya que puede engañarte y que en demasiadas ocasiones te impide vivir desde tu libertad y amor interior.

Eres capaz de aprender a cuestionar todo lo que piensas. Eres capaz de darle la vuelta a lo que te dice tu Srta. Resistencia.

Eres capaz. Puedes hacerlo, y además, te lo mereces.

Con amor 

Gemma

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