Existen unas señales que nos indican si estamos queriendo cambiar a los demás y, por lo tanto, sufriendo.
Pretender que los demás sean como a nosotras nos gustaría (o como creemos que deberían ser) es agotador y puede generar muy mal rollo en la relación. Y sí, es cierto, todos en algún momento hemos tenido o tendremos el impulso de hacerlo.
Como siempre digo, la clave está en la toma de conciencia para salir del modo automático y elegir de qué manera queremos relacionarnos.
Cierra los ojos, respira, conecta con tu corazón y siente. Puedes elegir cómo relacionarte. Puedes y te lo mereces.
3 Señales de que quieres cambiar a los demás:
- 1. ENFOQUE: Sin darte cuenta te enfocas en lo que te molesta, en lo negativo y en lo “malo” de la otra persona sin ser consciente de que eso que tanto juzgas son tus sombras inconscientes. Es un aviso para volver a ti, a tu centro, pero normalmente no comprendes esa señal.
- 2. RESISTENCIA: Te resistes a lo que la otra persona es, hace o dice. Y esas resistencias son la evidencia de tu incapacidad para aceptar al otro. Esta falta de aceptación te coloca en el papel de jueza y te lleva a exigir y a vivir con las expectativas de que la otra persona cambie.
- 3. SUFRIMIENTO: Esperando a que la otra persona cambie caes en las garras de la culpa y del victimismo. Al culpar al otro pierdes tu poder, te sientes mal, impotente y enfadada y, por lo tanto, sufres inútilmente. La relación también sufre y se debilita.
No podemos cambiar a los demás. Esa es una decisión que depende de cada persona.
Pero, ¿qué sí podemos hacer?
Podemos dejar de juzgar, expresar cómo nos sentimos, hacer peticiones y, lo más importante, podemos ser ejemplo y crear alianzas en nuestras relaciones.
