Coaching y terapia no son lo mismo: ¿cuáles son las diferencias?

Coaching y terapia no son lo mismo. Y creo que es importante explicarlo.

El otro día tuve una primera sesión con una chica joven que llegó a mí a través de su madre. Su madre me seguía por redes y, además, una compañera de trabajo le había recomendado mi labor.

Ella lleva tiempo haciendo terapia y sigue acompañada por su psicóloga y sus profesionales de salud mental.

Yo soy, simplemente, un complemento más.

Después de la sesión, su madre me escribió:

[Aquí puedes insertar la captura del mensaje]

Y me hizo pensar en algo que quizá no explico lo suficiente.

Mi trabajo no es hacer terapia psicológica

Y tampoco pretendo que lo sea, porque no soy psicóloga ni terapeuta.

Mi mirada es otra.

Nace de mis formaciones, pero también de lo que aprendemos viviendo y, especialmente, de mi propia experiencia de vida y familiar.

No trabajo desde una mirada clínica ni para arreglar nada.

Me interesa acompañarte a mirar más profundamente lo que estás viviendo, cuestionar aquello que quizá te está condicionando y volver a conectar con quien realmente eres.

Y, sobre todo, a descubrir tus propias respuestas y tus propios recursos.

Porque uno de los pilares del coaching desde el que trabajo es este:

Toda persona es completa, creativa y está llena de recursos.

Incluso cuando no puede acceder a ellos porque está tratando de protegerse o sobrevivir.

Por eso no estoy ahí para decirte qué tienes que hacer ni para darte las respuestas.

Estoy ahí para ayudarte a encontrar las tuyas.

Entonces, ¿cuál es la diferencia entre coaching y terapia?

La terapia psicológica y el coaching parten de miradas diferentes y responden a necesidades diferentes.

La terapia pertenece al ámbito de la salud mental y puede ser necesaria cuando existe un sufrimiento psicológico que requiere atención clínica.

El coaching, en cambio, acompaña procesos de reflexión, cambio y desarrollo personal. Parte de la persona que eres hoy y de aquello que quieres comprender, transformar o conseguir.

Pero creo que hay algo todavía más importante:

no a todas nos sirve lo mismo.

Hay mujeres que han hecho terapia y sienten que no les ha ayudado como esperaban.

No necesariamente porque la terapia no sirva, sino porque cada persona es diferente, cada profesional tiene su manera de trabajar y nuestras necesidades también cambian según el momento de la vida en el que estamos.

Y hay mujeres que, sencillamente, no necesitan terapia.

Quizá necesitan claridad.

Tomar una decisión.

Salir de un bloqueo.

Dejar de vivir en automático.

Volver a escucharse.

Y ahí el coaching puede ser un camino.

Eso sí: cuando existe un sufrimiento psicológico que necesita atención clínica, la terapia y el acompañamiento de profesionales de salud mental son fundamentales.

De hecho, hay psicólogas que conocen mi trabajo y me recomiendan a algunas de sus pacientes porque consideran que puede complementar su proceso terapéutico.

Terapia y coaching no son lo mismo, pero pueden complementarse.

Entonces, ¿qué necesito yo?

Esta es una pregunta que me hacéis muchas veces.

¿Terapia?

¿Coaching?

¿Una sesión?

¿Un proceso?

Y mi respuesta suele ser:

Depende de dónde estés hoy. Y de lo que necesitas ahora.

No existe un único camino.

Existe el camino que necesitas hoy.

Y si no sabes cuál es, no pasa nada.

Puedes pedir ayuda para descubrirlo.

Si quieres seguir profundizando conmigo

En mis cartas semanales hablo de estos temas desde mi propia experiencia y mi manera de acompañar.

Comparto reflexiones sobre la vida, las relaciones, el autoconocimiento y esos momentos en los que sentimos que necesitamos mirar lo que nos pasa de otra manera.

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Te espero dentro. 

Con amor,
Gemma 🩷

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