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Despertar a nuestra niña interior es vital para recuperar nuestro brillo natural.

Nos merecemos sentir de nuevo la inocencia y la curiosidad propias de la infancia. Nos merecemos vibrar y brillar. Alto y fuerte.

Y es que parece que cumplir años nos apaga, ¿no crees?

Yo pienso que venimos a este mundo con luz propia y por ello de niñas vivimos iluminadas y en un estado natural de goce y alegría.

De pequeñas tenemos la mente de principiante. Nos permitimos sentir y estar en el momento presente. Vibrar alto y brillar fuerte sin darnos cuenta.

Todas, de forma innata, nacemos con el brillo de serie y con maravillosas cualidades para sentir la verdadera felicidad.

¿Te has parado a observar con atención a una niña de 3 años?

Cuando nos detenemos a admirar a los niños podemos darnos cuenta de que:

  • Viven en el aquí y el ahora, no están pendientes de lo que pasa a su lado ni piensan en lo que harán después. Se quedan inmersos en lo que están haciendo.

  • En cuanto algo les aburre lo expresan sin más y si lo desean, cambian de actividad. Son espontáneos y transparentes con ellos mismos y con su entorno.

  • Todo les fascina; la lluvia, las flores, los animales, el agua, la arena, los colores, un avión, un globo, un sonido …cualquier novedad es motivo de alegría y una fiesta para ellos.

  • Son curiosos y atrevidos para explorarlo todo, quieren probar y experimentar con sus cinco sentidos. Confían y viven desde el amor, no desde el miedo.

  • Gozan y disfrutan por el mero hecho de disfrutar. No tienen expectativas ni piensan en el qué dirán los demás. No se juzgan, no juzgan.

Y ahora, conecta con tu niña interior respondiendo a estas 8 preguntas (yo lo hecho a modo de ejemplo y he disfrutado un montón):

  1. ¿Cómo eras físicamente de niña? (Yo era muy pequeñita y delgada, mi madre me cortaba el pelo corto y a veces me confundían con un niño)

  2. ¿Cómo te vestía tu mamá? (A mi me vestía muy graciosa, con pantalones de pana acampanados o con vestidos de cuadros con calcetines altos)

  3. ¿Cuál era tu temperamento/carácter? (Siempre sonreía, era muy sensible y cuando algo me molestaba o no conseguía lo que quería tenía muy mal genio)

  4. ¿Qué es lo más bonito que recuerdas? (Cuando jugaba con mi madre; me ponía a gatas y maullaba como si fuera una gatita, también cuando me dormía agarrada al dedo índice de mi padre mientras nos cantaba a mis hermanas y a mí)

  5. ¿En qué estabas siempre metida? (me encantaba esconderme, bailar, moverme y pintar por las paredes)

  6. ¿A qué te encantaba jugar? (A coches, a cocinitas, a mamás y papás y a médicos)

  7. ¿Qué le dirías ahora a esta niña inquieta? (Que es preciosa, que viva siempre desde su corazón y que pida ayuda si lo necesita. Le daría las gracias)

  8. ¿Qué crees que te diría ella a ti? (¡Menudo viaje de vida Gemma! cuantas cosas vividas y superadas. ¿Seguimos?)

Deseo que te hayas dado permiso para explorar esta faceta tuya que tanto mimo y atención merece, y que estas preguntas hayan despertado a tu niña interior, está llena de sabiduría.

Ahora visualiza de nuevo a esta pequeña sabia, cierra los ojos, respira lenta y profundamente…

¿Qué se despierta en ti ahora?

¿Y si a la bonita esencia de esta niña le sumamos toda nuestra experiencia de vida?

¿Y si volvemos a ser niñas inquietas?

Con amor y cariño 

Gemma