8c0fe8dc3ab3fcca030be67e750bb3fbUna de las frases que más suelo escuchar en mis sesiones de Coaching con mis clientas es:

“En mi familia todos somos así”

¿Te suena?

Los estudios demuestran que de la base de nuestra personalidad tan sólo un 30% es nuestra carga genética, nuestro ADN, nuestro temperamento.

El resto son nuestros valores y nuestros hábitos, es decir, nuestra única y especial actitud.

Los valores son la base de nuestra esencia, cada uno de nosotros tenemos los nuestros y, no son mejores ni peores que los de nuestros familiares, amigos o compañeros, son los que son y punto. Se trata de que cada uno de nosotros viva honrando los suyos propios para vivir una vida plena y actuar en consonancia con lo que somos.

Si por ejemplo una persona tiene como valor la aventura, pero se pasa todos los fines de semana tirado en el sofá, inevitablemente, esta persona estará triste, apagada o de mal humor.

Los valores son algo que se trasforma durante nuestra vida, lógicamente no tenemos los mismos en este momento que cuando teníamos 15, 20 o 35 años. Estamos en constante transformación, y eso es un regalo, algo maravilloso de lo que no somos demasiado conscientes.

En mis programas de Coaching empezamos siempre el proceso con sesiones de descubrimiento, donde lo primero que hacemos es descubrir los propios valores, y desde la primera sesión, las personas ya experimentan una transformación, se dan cuenta en seguida de los valores que pasan por alto y entienden el porqué de muchas de sus emociones.

Conocer nuestros valores nos hace darnos cuenta de la importancia de enfocarnos en lo que deseamos, en nuestros sueños y objetivos, en tomar decisiones conectadas con nuestro espacio de la esencia y la intuición, de esta manera focalizamos también nuestra energía en lo que es importante para nosotras.

Nuestros hábitos empiezan en nuestros pensamientos

“El pensamiento es la causa, la actitud el efecto”

No hay secretos, según lo que pienses ahora mismo, tendrás una visión, y depende de esa visión, actuarás de una forma u otra. Tu mente es muy potente y tú tienes el poder de creerlo para modificar tus pensamientos y tus sentimientos.

Si quieres cambiar algo de tu vida empieza por dejar de hacer lo mismo de siempre. Si quieres comer sushi, no vayas a un restaurante italiano.

Empieza a cambiar tus hábitos y algo en tu vida empezará a cambiar.

Si piensas que puedes conseguir llegar a la meta, si crees en ello con todo tu ser, te aseguro que llegarás. Si por el contrario te autosaboteas pensando que no eres capaz y que no puedes, tus actitudes serán diferentes y será lo que marque el resultado.

El conocimiento se aprende, las habilidades se adquieren con la experiencia. Tu actitud es lo que cuenta.

¿Qué te inspira esta frase?

“El gran descubrimiento de mi generación es que los seres humanos pueden modificar sus vidas cambiando sus actitudes mentales” William James

Un abrazo,
Gemma