Mujer inquieta, ¿Te sientes sola a pesar de tener pareja, padres y amigos? ¿Quieres saber a que se debe este sentimiento de soledad a pesar de estar acompañada?

Cuando la soledad nos duele significa que hay un vacío enorme en nuestro interior. Un agujero que no podemos llenar de cosas ni de acciones externas, es como estar constantemente bebiendo y continuar eternamente sedientas. ¿Tiene sentido para ti?

 

La sed del alma no se sacia con materia, sino con amor. Conocerte es amarte.

 

Una cosa es estar sola y otra muy diferente sentirse sola. Lo veo constantemente en mis procesos de coaching, mujeres que llegan a mí con un gran enredo interior que les confunde, les atormenta y les crea sufrimiento.

– ¿Por qué me siento tan sola?

– ¿Para qué crees que te sientes sola? les pregunto yo.

Ese es el primer paso, cambiar el porqué por el para qué. El porqué nos lleva a la mente, a querer saber y resolver mentalmente nuestras inquietudes y sensaciones. Aquí nuestra Srta. Resistencia se apodera de nosotras (¿todavía no sabes quien es? haz clic aquí para descubrirla) y entramos en un bucle de resistencia, bloqueo y sufrimiento.

El para qué nos conduce a profundizar en nuestro interior, nos ayuda a abrirnos y a explorar la totalidad de nuestro Ser para conocernos, experimentar y recoger aprendizajes.

El sentimiento de soledad aflora cuando estamos desconectadas de nuestra esencia porque la verdadera plenitud está en la relación que tenemos con nosotras mismas.

Tener esta sensación de soledad es una maravillosa señal para ti, una alarma, ¡tus emociones te avisan! ha llegado el momento de empezar a nutrir, cuidar y mimar la relación que tienes contigo misma. 

Aquí tienes 3 consejos estrella para conocerte y poner tu atención en la persona más importante de tu vida: TÚ.

  1. Empieza a pasar momentos sola, en silencio y sin hacer nada. ¡Abúrrete, siéntete incómoda, nota tu dolor, no huyas, quédate aquí y escúchate!

  2. Escribe el diario de tu soledad. Después de pasar tus momentos sola escribe como te has sentido. ¿Cuáles han sido tus emociones? ¿Cómo te has hablado a ti misma? ¿De qué te has dado cuenta? ¿Qué has superado hoy en tu soledad? ¿Qué estás empezando a aceptar de ti misma?

  3. Valora tu valentía para sostener estos momentos de silencio y soledad haciéndote un regalo esencial o material. Piensa en algo que te hace ilusión y que sabes que te mereces y regálatelo. Por ejemplo: un día de playa contigo misma, una cena en tu restaurante favorito, un masaje o un tratamiento de belleza, comprarte esa prenda de ropa que te encanta, un paseo por la naturaleza, ir a ver una puesta de sol, salir a bailar…

 

“El silencio y la soledad permiten que aflore nuestra verdad” – Borja Vilaseca.

 

Detrás de tu dolor, siempre hay emociones que te dan información. Escucha tu cuerpo y tu corazón.

Conócete y te amarás.

Con amor 

Gemma

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