la foto 3Cuando empecé mi aventura en esto del coaching, me encontré sumida en dos mundos.

El mundo que me apoyaba y creía en mi de forma ciega y, el mundo que pensaba que estaba loca y que no entendía que era esto del coaching.

Pensaréis que mis padres, pareja y amigos eran los que creían en mi ciegamente, pues no. No todos.

Mis padres no sabían de que iba esto, sencillamente no lo entendían, es tan moderno, según ellos, que les costó meses asimilarlo. Recuerdo que cuando volvía de cursar los módulos de Barcelona, regresaba como si me hubieran inyectado algo, con una energía y un poder que podría haberme comido el mundo, literalmente. No exagero.

Claro, yo quería compartir con ellos este entusiasmo, pero ellos no captaban la situación. No entendían nada.

No hace mucho mi madre me dijo: pues esto del “coaxis” si que iba en serio……- mamá, “coaxis” no, coaching. (Risas y más risas)

Recuerdo cuando hice mis primeras tarjetas, con una foto mía, mi padre la llevaba siempre en el bolsillo y se la iba enseñando a todo el mundo: – “es mi hija, es Coach” Súper orgulloso.

Es verdad, poco a poco se han dado cuenta que no es un capricho, que es mi modo de estar en el mundo y con lo que me gano la vida. Que es una profesión más de la que ya se está empezando a hablar, y mucho.

Me costó, tuve paciencia, no me enfadé, me puse en su piel y me enfoqué en las personas que sí creyeron en mi desde el principio, sabía que mis padres llegarían también a creer en mi, lo sabía porque siempre lo habían hecho.

Estas dos palabras me acompañan desde entonces: paciencia y confiar.

Las personas necesitamos que crean en nosotros, eso nos da fuerza, es algo que se trasmite no se cómo, pero es así. Nuestras creencias son muy potentes, tanto para nosotros mismos como para nuestro entorno.

Ver a alguien capaz de algo y no cortarle las alas, es la única opción para serle útil. No te preocupes, que si se va a estrellar será el primero en pedirte ayuda. Y en cualquier caso, las personas necesitamos experimentar con nuestra propia vida y si nos equivocamos tampoco se acaba el mundo, tenemos recursos suficientes para todo.

Cree en los demás, cree en ti misma y permítete intentar aquello que te haga ilusión.

¿Nos cuentas qué te ilusiona? ¡Gracias!

Un abrazo enorme,
Gemma