evapalmer065Siento una curiosidad inmensa por cumplir años, siento ganas y a la vez un respeto enorme por el tiempo y por la vida, pero sobre todo, siento un deseo irrefrenable por seguir disfrutando cada instante a mi manera.

A lo largo de nuestras vidas podemos perdernos en los demás, dejarnos llevar por lo que se espera de nosotros o estancarnos en relaciones que realmente no queremos.

Podemos despistarnos con trabajos que no nos llenan, olvidarnos de lo que realmente nos importa o atravesar circunstancias difíciles de sostener.

Somos vulnerables, frágiles y delicados y a la vez poseemos una inmensa fortaleza y magia interior.

Los años van pasando y llega un día en el que a raíz de una separación, una adversidad, una enfermedad, un accidente o la pérdida de un ser querido, la vida nos recuerda lo verdaderamente importante.

Y es entonces cuando reconectamos con esa luz interior con la que nacimos, esa fortaleza que nos ha acompañado siempre y que nos ha llevado al maravilloso lugar en el que estamos ahora.

Es nuestro lugar, nuestro presente y nuestro punto de partida para seguir avanzando y sumando.

Yo elijo avanzar mirando hacia atrás y recordar con ternura lo vivido. Elijo recoger lo aprendido y dar las gracias por poder recordarlo. Elijo sonreír.

Y elijo sumar, mirar hacia adelante para enfocarme en lo que realmente quiero. Elijo crear mi vida desde el presente, confiar y proyectar mi futuro desde mi luz interior. Elijo iluminar.

Elijo el disfrute y no el sufrimiento. Elijo el amor y no el miedo.

Y cuando la vida me presente de nuevo adversidades y momentos dolorosos, los abrazaré desde mi luz interior, los aceptaré y si lo necesito pediré ayuda.

Porque si de algo me he dado cuenta en estos 46 años, es que desde nuestro brillo interior es fácil compartir, es fácil ayudar, es fácil recibir.

Elegir, fácil y compartir. Me quedo con estas palabras para celebrar hoy mis deseados 46 años.

Gemma

PD. He escrito esta reflexión inspirada en el brillo interior de todas las personas que han confiado en mí y sobre todo en ellas mismas, y con una ternura especial y un agradecimiento infinito hacia mi madre, mi padre, mi hija Marina, mi hijo Joaquín y mis hermanas Laura y Geni.