Gemma_PasteleriaSon las 7:15 de la mañana, Día de Reyes, y mientras me estoy tomando un café con leche de avena bien calentito, empiezo a escribir estas líneas cargadas de recuerdos, reconocimiento e ilusión.

Un 6 de enero de hace 3 años a estas horas estaba en mi propio negocio de pastelería, los encargos se acumulaban y los roscones nos salían por las orejas. Y es que este día es el más celebrado del año y, en consecuencia, el de mayor trabajo y ventas en este sector. A mí me encantaba que se acumularan las personas para comprar su roscón de reyes, todas ellas con la ilusión de saborearlo junto a sus seres queridos, sin duda el mejor regalo que este día de reyes nos puede traer a todos.

Compartir nuestras ilusiones desde nuestra esencia es el mayor regalo posible. Y ahora mismo no puedo evitar pensar en todas las personas que hoy no tienen con quien compartir un roscón, una ilusión. Este pensamiento me entristece y a la vez me motiva a seguir aportando mi pequeño y humilde granito de arena para hacer de este mundo un lugar más lleno de amor.

Por ello cuando decidí dar un giro a mi vida y pasé de regentar mi negocio de pastelería a acompañar a las personas como coach y mentora, tuve bien claro que también quería ofrecer mis servicios a ONGs o entidades públicas de forma altruista. Quería llegar a las personas que no tenían recursos económicos y compartir juntas nuestras experiencias, nuestra profundidad, nuestro amor…nuestras ilusiones.

Si hay cosas que te duelen de tu barrio, de tu ciudad, de esta sociedad, del mundo, algo que te molesta y que no soportas, deja de quejarte, deja de responsabilizar a los demás, deja de esperar que alguien vaya a solucionarlo.

Cambia la queja por la acción. Cambia el ser reactiva por ser proactiva. Cambia la tristeza por la motivación. 

Y pregúntate…

¿Qué me duele, me molesta, me entristece de esta sociedad?

¿Qué pequeña acción podría empezar a hacer ya para mejorarlo?

¿Cuál sería mi primer paso?

¿Qué me ilusiona de todo esto?

Yo lo hice, mientras me formaba como coach empecé a ir una vez al mes a la Llar d´ Avinguda Argentina – Consell de Mallorca, a realizar talleres/charlas con personas de la tercera edad, y al Casal de les Dones – Institut Balear de la Dona, con mujeres vulnerables que están lidiando con enfermedades, han sufrido malos tratos, están solas… Sin duda, esta labor ha sido y es un precioso trampolín hacia mi propio crecimiento personal y que me conecta profundamente con la realidad, con mi propósito de vida, con mi esencia, con mi ilusión.

Hoy me emociono y tomo consciencia de que un día como hoy de hace 3 años vendía ilusiones en forma de roscones de reyes, y es que detrás de cada una de nuestras tradiciones y de nuestras acciones, siempre, siempre, siempre hay una gran ilusión escondida.

Un fuerte abrazo y mucho amor