la-foto-2Mientras pasan los años, vivimos todo tipo de experiencias, nos nutrimos del mundo, de nuestros semejantes, de la vida… pero hay algo que nos cuesta mucho: nutrirnos de nosotros mismos.

Las personas somos tan enormemente completas que a veces nos confiamos demasiado y, sin darnos cuenta, funcionamos en “modo automático”, podemos vivir simplemente por inercia y, al seguir todos el mismo guión de lo que se supone que hay que hacer, se nos olvida la gran capacidad que tenemos para crear, explorar, sentir, amar, vivir, ser.

Sí, no somos conscientes de nuestra capacidad, venimos al mundo totalmente vulnerables como pequeñas cajas de sorpresas y la primera sorpresa que sin duda ofrecemos al mundo es el amor.

Ya de recién nacidos necesitamos dar y recibir amor, eso nos nutre y nos hace crecer con fuerza e ilusión. Vamos creciendo de forma vertiginosa, con nuestro piloto automático activado a tope. De pequeños nos enseñan muchas cosas, pero no nos enseñan a desconectar ese piloto. Por eso, si lo pensamos bien, es lógico que la vida nos pase tan deprisa.

¿Qué pasaría si ahora mismo desconectaras tu piloto automático? Yo, cuando desactivo el mío, tengo que parar de golpe, incluso poner el freno de mano, porque la verdad es que sin darme cuenta voy a todo gas. A demasiado gas. A veces tengo miedo de estrellarme. ¿Tú cómo vas en tu día a día, a poco, medio o a todo gas?

El miedo es otra de las sorpresas con la que venimos al mundo. Se nos presenta en modo de bloqueo, barreras, excusas y saboteadores de todo tipo y sólo hay un modo de vencerlo: Enfrentándonos a él. Recuerda que los muros más difíciles de derribar son los que nos construimos nosotros mismos.

Mientras pasan los años, vivimos todo tipo de experiencias, nos nutrimos del mundo, de nuestros semejantes, de la vida, pero hay algo que nos cuesta mucho, y es nutrirnos de nosotros mismos. Conectar con nuestros 8 espacios –Razón, Emoción, Intuición, Esencia, Cuerpo, Entorno, Placer y tu Espacio Único– es precisamente parar nuestro piloto automático y empezar a buscar esas sorpresas con las que nacemos.

La Razón es nuestra capacidad de pensar de forma lógica y nace del neocórtex o mente racional. En nuestra “educación formal” trabajamos desde pequeños nuestro intelecto, pero es importante seguir trabajándolo durante toda nuestra vida. Lee, escribe, sé curioso, aprende un nuevo idioma… Yo, a modo personal, diré que he leído más este último año que en toda mi vida. Reinventarme y dar un giro profesional fue vital para acceder a este espacio que tenía tan olvidado.

Saber reconocer, experimentar y procesar nuestras emociones nos facilita desembarazarnos de los estados de ánimo negativos y no reprimirlas es esencial para que no se estanquen y fluyan. La vida es de todo menos plana. Hay momentos felices, especiales, increíbles y apasionantes, pero también los hay incómodos, duros, difíciles y dolorosos. Conectar con nuestro espacio de la Emoción y procesar nuestras emociones evita que éstas se manifiesten físicamente y nos produzcan enfermedades.

La Intuición es un impulso, una corazonada, un sentimiento o sensación que aparece muy rápido en nuestra mente, en el inconsciente, cuyos motivos todavía desconocemos. Este “aviso intuitivo” nos impulsa a la acción y a tomar decisiones de forma inmediata y rápida. Cada persona la percibe de diferente manera. Podemos notarla en el estómago, tener una sensación de calor o una ligera presión en el pecho, o simplemente notar “una seguridad” que nos impulsa a la acción. Tienes que estar atento.

Seguro que sabes de lo que te hablo. Si aprendemos a acceder a este espacio, poco a poco adquiriremos la seguridad necesaria para confiar cada vez más en la intuición y, al hacerlo, la iremos desarrollando progresivamente. Gracias a mi intuición he tomado decisiones vitales para mí, tanto en mi vida personal como profesional. De hecho, las mejores decisiones que he tomado, han sido siempre desde mi inteligencia intuitiva.

Nuestro Cuerpo es nuestro tesoro y nos tiene que soportar muchos años. De nada nos sirve cultivar nuestro intelecto, nuestra inteligencia emocional, nuestra esencia, nuestras relaciones… si somos incapaces de cuidar y mimar algo tan preciado como nuestro propio cuerpo. Cuida tu salud y alimentación y, por supuesto, también tu imagen desde tu autenticidad y siendo tú mismo. Si te ves bien los demás te verán bien. Tu imagen eres tú y dice mucho de ti.

Nuestra Esencia es lo que realmente somos, nuestra mejor versión. El ser auténtico que aparece después de quitar las capas y capas que nos vamos poniendo durante nuestra vida. Esas capas que creemos que nos protegen y lo único que hacen es impedirnos sentir, ser auténticos y vivir a nuestra manera. Accediendo a nuestra esencia aprenderemos a parar nuestro ruido mental y accederemos a un estado de paz interior, eso nos permitirá conectar más con nuestros demás espacios. Meditar, hacer respiraciones profundas, realizar tu deporte favorito… encuentra lo que a ti te funciona.

Entendemos por nuestro Entorno a nuestras relaciones sociales y personales. Cómo nos comunicamos y nos relacionamos con nuestros semejantes dice mucho de nosotros, de nuestro propio liderazgo personal. Construye relaciones desde el “yo gano / tú ganas”. Antes de querer ser querido empieza por quererte a ti mismo. Antes de querer ser cuidado empieza por cuidar de ti. Si crees en ti, el mundo creerá en ti.

¿Y qué sería la vida sin Placer? No me refiero únicamente al placer sexual (que también) sino a cualquier acto, acción, encuentro, actividad o relación que nos haga gozar, porque el placer llama al placer. Y, sin duda, si quieres disfrutar más de este espacio, empieza por explorar todos tus espacios. Está más que demostrado que las personas sexualmente activas y que se permiten disfrutar de los placeres de su cuerpo tienen niveles más elevados de oxitocina y, en consecuencia, están más radiantes, se sienten mejor, más felices, optimistas y con una alta autoestima.

El octavo espacio es tu Espacio Único, el que tú quieras y con lo que tú conectes. ¿Qué faceta hay en ti que te hace especial? ¿Qué tienes que te hace único? Mi espacio único es la creatividad. La he tenido olvidada muchos años porque siempre pensé que no era nada creativa, pero desde que empecé a conectar con mi esencia y mis demás espacios he redescubierto lo que tan feliz me hacía de niña, además de una nueva faceta: la escritura.

Detente, para el modo automático, y respira. ¿Cómo te sientes en cada uno de tus 8 espacios? Tú eres único, tu vida es única y tus espacios son lo único a lo que realmente tienes acceso siempre. Forman parte de ti. Piensa en ello.

Busca tus sorpresas y sorprende al mundo, pero sobre todo no dejes nunca de sorprenderte a ti misma.

Un abrazo,
Gemma